
Los rosales de origen silvestre fueron cruzados hasta lograr flores dobles con mucho aroma.
Así las rosas se convirtieron pronto en las plantas preferidas para los jardines. Y mediante la técnica de los injertos se consiguieron numerosas variedades: rosa roja gallica, rosa blanca alba, rosa de Alejandría, incluso rosas azules.
En Al-Andalus eran consideradas símbolo de hospitalidad y sembradas para ofrecer la bienvenida al visitante.
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