

"Hay en mi alegre sierra
sobre las lomas,
unas casitas blancas
como palomas.
Le dan dulces esencias
los limoneros,
los verdes naranjales
y los romeros.
Allí, junto a las nubes,
la alondra trina;
allí tiende sus brazos
la cruz divina.
La vista arrebatada
vuela en su anhelo
del llano a las ermitas,
de ellas al cielo.
Allí olvidan las almas
sus desengaños;
allí cantan y rezan
los ermitaños.
El agua que allí se oculta
se precipita,
dicen los cordobeses
que está bendita.
Prestan a aquellos nidos
los querubes,
guirnaldas las estrellas,
mantos las nubes.
¡Muy alta está la cumbre,
la cruz muy alta!
¡Para llegar al cielo cuán poco falta! "
Antonio Fernández Grilo
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