jueves, 17 de junio de 2010

crisantemos en junio

El crisantemo fue denominado por Carolus Linnaeus,
utilizando dos prefijos griegos, "Chrys", que significa dorado (el color de las flores originales),
y "anthemon", flor.

Sin embargo su simbolismo le viene de mucho tiempo atrás...
Asociado en la cultura oriental
a la longevidad, a la sabiduría...
a la vida más trascendente...
En el hemisferio norte además, su floración coincide
con el mes de noviembre,
cuando se acortan los días en pro de la noche...
recordándonos la fugacidad de nuestra existencia,
la marcha a la oscuridad de nuestros días...
el camino a la vejez... 
Es por ello que en nuestra cultura
 se lo relaciona con los cementerios.

Esta primavera tan lluviosa
y este junio tan fresquito
lo han hecho florecer...


"La historia cuenta que había una familia muy pobre, que tenía un hijo, el cual estaba enfermo desde pequeño. Los padres había probado mil cosas para tratar de curar la enfermedad del pequeño, pero el niño no se recuperaba y cada vez estaba peor.
Una mañana, la madre del niño salió para visitar a un anciano sabio y preguntarle cómo salvar la vida de su hijo.
Cuando llegó, el sabio le dijo:
- Quiero que me traigas dentro de unos días un crisantemo, entonces yo contaré los pétalos, y te diré cuántos días vivirá tu hijo.
La mujer, desanimada, salió y buscó un crisantemo.
Encontró un arbusto con crisantemos debajo de un árbol, pero se desanimó aún más al ver que las flores sólo tenían cuatro pétalos.
La madre volvió a su casa y lloró junto a su hijo.
Cuando llegó el día de volver a casa del anciano, la mujer se acercó al arbusto de los crisantemos, y cogió todas las flores que había. Se quitó el palo que llevaba en el cabello y cosió uno a uno todos los pétalos que tenía de los demás crisantemos.
Cuando llegó ante el anciano, éste se puso a contar los pétalos, pero había tantos que no supo dar respuesta... pensó unos minutos y le dijo:
- Buena señora, su hijo va a vivir muchísimos años, incluso le sobrevivirá a usted.
Emocionada, volvió a su casa, y vio que el niño estaba recuperado.
Al día siguiente, el arbusto de crisantemos dio flores con muchísimos pétalos, y los demás crisantemos empezaron a crecer con muchos pétalos, y nunca más volvieron a tener cuatro."


10 comentarios:

Elvira dijo...

¡Qué historia tan bonita! Tuve un crisantemo de ese color tan precioso, pero nunca me duran mucho, se me acaban llenando de bichos (yo no echo insecticidas porque me hacen daño).

Besos

Montse dijo...

Qué hermosa leyenda!!!
Pilar, es que no hay nada como el amor de una madre que es capaz de hacer auténticos milagros y hasta cambiar la genética botánica de los crisantemos.

Muy emotiva esta entrada y bonitos crisantemos!

Besitos.

adelaida dijo...

Preciosa historia la que nos cuentas, y es que una madre hace cualquier cosa por un hijo.
En cuanto a los crisantemos siempre me parecen unas flores tristes, quizás porque las relaciono con el tema funerario, pero hay que reconocer que son bonitas.

volveré a tu blog, un saludo

Pilar dijo...

muchas gracias, Elvira¡¡
yo tampoco les echo nada... pero debe ser que en el campo las plantas tienen más defensas... también porque imagino que hay "bichitos más grandes" que se comen a esos bichitos más pequeños :))
besos

Pilar dijo...

tienes razón, Montse¡¡
nuestros lazos de mamás nos atan a un compromiso invisible pero muy fuerte¡¡ y la fuerza y el amor es la que consigue los milagros¡¡¡
hasta cambiar la genética botánica de los crisantemos, jajajaja....
besos

Pilar dijo...

muchas gracias, y bienvenida a esta casa, Adelaida¡¡
en nuestra cultura son siempre asociados al tema funerario...
pero no hay que tener prejuicios con las flores ;))
y éstas son preciosas¡¡¡
saludos y te espero de vuelta

Higorca Gomez Carrasco dijo...

Preciosa historia Pilar, y una buena reflexión, tan bella como esa flor que a muchos no les gusta porque les recuerda a los cementerios. A mi me gusta y mucho y sobre todo ese color tan hermoso.
Un abrazo

Pilar dijo...

y yo me alegro de leerte por aquí, Higorca¡¡
también coincido contigo en el gusto por los crisantemos... y no tiene nada de malo nacer como yo para el día de los santos, jajajaja¡¡¡

besos y un abrazo

Antonio Manuel Jiménez Conejo dijo...

Hola, Pilar:

me alegro de verte de nuevo activa tras el tiempo que has estado sin publicar en el blog. Veo que has vuelto con historias, poemas y fotos tan bonitos como antes.

Saludos,

Antonio

Pilar dijo...

muchas gracias, Antonio¡¡¡
y yo me alegro de encontraros a todos por aquí... que ya me he acostumbrado, jejeje...
cuando estaba estudiando aún, y aún vivía con mamá, algún profesor nos dijo que lo más importante es el tiempo... ese que nos sobraba entonces y ese que tanto nos falta ahora con el trabajo... no sabes cuánto lo echo de menos ;))
un abrazo