no sabemos de dónde vino esta planta,
si del nuevo o del viejo continente...
si por obra y gracia del compost de la ciudad
o por mediación del gracioso espíritu de los piensos
transformados en estiércol...
lo cierto es que crece alta
(más de un metro ya)
y frondosa...
llena de hojas grandes y acorazonadas...
Antonio Manuel no dió la pista
lo acertó de pleno ¡¡¡
abutilon teophrasti
Español: abutilon, abutilón, malvavisco de la India; Catalán: abutiló, abútilon, campaneta, malví embutid de flor roja; Gallego y portugués:abutilâo.
Su procedencia es Asiática. Actualmente se encuentra naturalizada en la mayor parte de las zonas templadas del planeta. Ha sido importada y distribuida entre las semillas de especies de cultivo como el maíz y otras.
Planta Alóctona, de algo más de un metro de altura, anual, erecta, cubierta de un pelo menudo, blanquecino, especialmente las hojas alternas en forma de corazón o cordadas y acuminadas, con la nerviación muy marcada, de gran tamaño, pueden llegar hasta los 20 centímetros.
Flores, solitarias con cinco pétalos de un intenso amarillo carecen de epicáliz.Salen de la axila de las hojas superiores
Sépalos ovados, agudos, soldados entre ellos en su mitad inferior.
El fruto es un aquenio pubescente de 2 cm de diámetro con 15 sectores cada uno de ellos contiene tres semillas, acabados en un apéndice de algo más de medio centímetro.
Está considerada como mala hierba por su elevado grado de latencia y longevidad de sus semillas. Es especialmente agresiva y resistente en cultivos de algodón, maíz, patata y girasol de regadío y que está comenzando a introducirse en los de cítricos, melocotoneros y espárragos. Un único ejemplar puede producir unas 8000 semillas que pueden permanecer viables más de 40 años. (Saavedra et al. 1995; Cortés et al. 1999).
El exito de esta planta como invasora no sólo se debe a estas características sino que su semilla contiene una cutícula (película que recubre por completo a la semilla) muy dura y resistente al paso por el tracto digestivo animal.
Desde mediados del siglo pasado se han gastado millones de euros tratando de controlar esta invasión.