"Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros.
Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso,
de mí murmuran y exclaman:
—Ahí va la loca soñando
con la eterna primavera de la vida y de los campos,
y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.
Rosalía de Castro
Los líquenes son organismos constituidos por la simbiosis entre un hongo y un alga.
Excepcionalmente resistentes a las condiciones ambientales adversas y capaces, por tanto, de colonizar muy diversos ecosistemas.
La protección frente a la desecación y la radiación solar que aporta el hongo y la capacidad de fotosíntesis del alga confieren al simbionte características únicas frente a otros organismos.
La síntesis de compuestos únicamente presentes en estos organismos: las llamadas sustancias liquénicas, permiten un mejor aprovechamiento de agua, luz y la eliminación de sustancias perjudiciales.
Son utilizados como indicador biológico de la calidad del aire debido principalmente a su susceptibilidad a la presencia de dióxido de azufre en el medio.