
Para los poetas andalusíes "alas de mariposa teñidas con moras de jardín" y "parecida al mordisco a la bienamada".
Perfectas para todos los sentidos, las flores de la "viola odorata", imprescindibles en los jardines de Al-Andalus, tienen un delicado color, un dulce aroma y además podemos saborearlas frescas, secas y confitadas.
Arropadas por los muros, en Córdoba se cultivan con facilidad.
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